Algo más que una novela negra

Susana, participante online de este club a través de Skype (¡vivan las nuevas tecnologías!), ha querido hacer la entrada en el blog de nuestra última reunión. Residente en Barcelona desde hace muchos años, ha disfrutado especialmente esta novela cuya acción se desarrolla en esa ciudad.

Estas son sus palabras.

El mes en el que se celebra el día de la mujer trabajadora hemos leído y comentado Don de lenguas, una novela escrita por dos mujeres: Rosa Ribas y Sabine Hofmann.

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La obra está catalogada como novela negra, pero es también una novela con un fuerte contenido social ya que tiene como escenario la ciudad de Barcelona en plena postguerra, en concreto en el año 1952. Una Barcelona en la que en ese momento habitan fundamentalmente dos clases sociales: la alta burguesía, tan adicta al régimen que hablar solo castellano se considera una seña de identidad, y las clases populares que vivían con muchísimas estrecheces económicas y con mucho miedo: miedo a la brutalidad policial, miedo a la corrupción, miedo a no ser visto como persona decente, miedo a perder el trabajo, miedo… a tantas cosas.

Tres son los principales protagonistas : Ana Martí, periodista e hija de un represaliado político, Beatriz Noguer, filóloga, grafóloga y contraria al régimen, e Isidro Castro, un hosco policía de doloroso pasado. Los tres, por motivos distintos, se proponen resolver un hecho que conmociona a la ciudad y a las altas esferas, el asesinato de Mariona Sobrerroca, viuda del más famoso médico de Barcelona.

Don de lenguas se lee bien, lentamente al principio, cogiendo ritmo según se avanza en la lectura, y al final no la puedes dejar. Ha habido unanimidad en este punto y también en la valoración de lo bien documentada que está y en lo fácil que resulta meterse en ella, especialmente para quien haya nacido, vivido o conozca bien Barcelona. Igualmente se ha comentado que llama la atención las buenas descripciones de algunas de las malas prácticas del momento como el estraperlo, la adulteración de productos básicos como leche, carne o medicamentos, la corrupción tan extendida en los centros del poder o la existencia de matones al servicio de algunos sindicatos. Todo ello ocurría sin duda en Barcelona, pero también en otros lugares de España, y por eso se han compartido bastantes recuerdos de esos años, recuerdos propios o escuchados, pero todos muy interesantes.

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En cuanto a las autoras, se ha explicado que son dos mujeres de casi la misma edad pero de distinta nacionalidad: Rosa es española nacida en Barcelona y Sabine alemana nacida en Bochum . Se conocieron en la universidad de Frankfurt donde trabajaban y ambas han escrito conjuntamente las tres novelas que conforman una triologia de la Barcelona de los años 50: Don de lenguas que se desarrolla en el año 1952, El gran frío en 1956 y Azul marino en 1959. Esta que hemos leído es pues al primera.

Rosa y Sabine explican en algunas entrevistas que han podido escribir conjuntamente estas tres novelas gracias a las facilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y también a que asistieron varias veces al Centro Gallego de Frankfurt donde se reunían con los emigrantes españoles procedentes de diversos lugares de España, que en su viaje hacia Alemania en busca de trabajo, recalaban más o menos tiempo en Barcelona. Ellos pudieron llegar a conocer bien la Ciudad Vieja y el Barrio Chino con sus burdeles, garitos y fondas de mala muerte, además del hambre y el desespero. Sus relatos fueron una buena fuente de inspiración.

Entre dulces y cafés siguió animoso el debate enriquecido como siempre con las aportaciones de Leticia, y terminó la reunión deseándonos unas a otras una buena Semana Santa.

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