Y con El club de la memoria cerramos este blog

 

para dar paso a otro. Y es que el nuevo espacio de encuentro digital que hemos creado servirá para poner en común lecturas y experiencias de los diferentes clubes de la Red Municipal de Bibliotecas de Gijón. Podremos ver lo que otros leen, participar en sus entradas, enriquecernos con sus comentarios y todo ello sin salir del mismo blog. Si quieres saber más pincha en el enlace

https://clubesdelecturadexixon.home.blog/category/cla-de-la-camocha-con-aroma-a-cafe/

 

 

Las malditas de Eugenia Rico

La lectura de Aunque seamos malditas de Eugenia Rico nos llevó a un continuo viaje entre el pasado de Selene, la sanadora acusada de brujería, y el presente de Ainur, una joven que investiga cuatrocientos años después la vida de aquella y las trágicas circunstancias de su muerte. Dos historias paralelas de dos mujeres con muchos puntos en común que se reflejan la una en la otra, pobladas de misterio y personajes oscuros, de víctimas y verdugos, que las acompañan en su enfrentamiento con la justicia y la sociedad de su época.

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En general la novela no nos llegó, aunque a algunas de nosotras nos gustó.  En palabras de Chelo:

“En general no entusiasmó mucho la novela, aunque a mi en particular sí me gustó. La historia de Selene es más creíble que la de Ainur. La autora quiso darles un paralelismo pero la de Ainur tenía cosas muy raras. Al final se llegó a la conclusión de que ella estaba en un psiquiátrico y todo se lo imaginaba. Así nos pareció mas creíble. Rafa nos comentó que la novela había tenido muy buenas criticas y que la autora parecía ser una gran promesa pero al final quedó en nada porque no destacó más allá de esa novela. Cómo siempre todo muy interesante y después del club apetece volver a leer el libro. También dio pié la novela para hablar sobre el acoso laboral y machista y sobre el linchamiento en los medios de comunicación”.

 

Tarde de café y “saudade” para empezar la nueva temporada

Saudades, só portugueses/ Conseguem senti-las bem/ Porque têm essa palavra/Para dizer que as têm.
Fernando Pessoa

La tarde de ayer fue la primera después del descanso del verano y la dedicamos a tertuliar sobre la novela de Lidia Jorge El fugitivo que dibujaba pájaros, una historia repleta de secretos y silencios y una invitación para conocer a una de las mejores escritoras portuguesas de la actualidad.

Lidia Jorge ha sido una de las autoras más traducidas en su país en las últimas décadas y su obra ha sido reconocida con los premios portugueses más destacados así como con distintos galardones europeos: el Premio Jean Monet de Literatura Europea, el Albatros de la Fundación Günter Grass o el Premio Unión Latina de Literaturas Romances. Algunas de sus novelas, como la que nos ocupa hoy, El día de los prodigios y otras como La costa de los murmullos o Los tiempos del esplendor, forman parte del imaginario colectivo de varias generaciones de lectores portugueses.

 

El fugitivo que dibujaba pájaros es la historia del desmoronamiento de una familia. La novela abarca cincuenta años de la historia de Portugal, de los años treinta a los ochenta del siglo pasado, en los que nuestro vecino país vivió sumergido en una dictadura persistente y cruel, unas condiciones de vida precarias, una constitución demográfica puramente rural y una gran tendencia a la emigración.
Es posiblemente este último rasgo, la gran tradición migratoria lusa, lo que explica en gran parte el término saudade ya que cada emigrante es una tragedia.

De esto y de muchas otras cosas charlamos con Rafa durante casi dos horas, en un encuentro cargado de reflexiones, argumentos y experiencias propias y con alguna que otra ausencia como la de Susana, nuestra contertulia en Barcelona, que no pudo conectarse.

 

“Santuario”, una de las obras más reconocidas de William Faulkner

Rafa, nuestro conductor de “Con aroma a café”, abrió la tertulia sobre la novela Santuario de William Faulkner hablándonos de la conocida aversión que sintió su autor a lo largo de toda su vida hacia esta obra, que veía como una traición a sus principios artísticos y como la más lamentable tacha de su extensa carrera literaria.Y luego empezó el debate. Chelo nos hizo llegar su comentario:

CHELO

Una obra compleja, con una magnifica prosa y diálogos. Decadencia y perversión en la mayoría de los personajes. Una obra cargada de violencia dónde, sobre todo, triunfa el mal. Parece ser que Faulkner desprecio la obra y se sentía avergonzado de ella aunque al final fue un gran éxito de ventas. Fue escrita para sacar dinero y escandalizar, cosa que consiguió. Todos los personajes tienen su mochila de complejos y maldad aunque la mayoría debido a las circunstancias.

Como ocurrió en otras ocasiones en las que la percepción general sobre la obra era bastante negativa, la opinión fue cambiando a medida que se iban produciendo las intervenciones. La crítica de varias de las presentes, basada en la crudeza, en su carácter enrevesado, en su estructura irregular llena de cabos sueltos y, sobre todo, en el escaso y extraño ritmo de la novela, es contestada por Rafa. Nos explica que esta novela es como un “cubo” en el que hay muchos elementos que lo conforman. El autor va utilizándolos para tejer una trama compleja cargada de personajes muy bien construidos. Pero no lo hace de una manera lineal y es por ello que su lectura resulta al principio un tanto difícil ya que no responde al esquema habitual de planteamiento, nudo y desenlace.5446806443_530882b82c_z

He aquí el resumen de la obra:

Lee Goodwin es acusado de asesinato. El escenario del crimen es una casa oculta entre los árboles que alberga una destilería ilegal. Allí viven, entre otros, Ruby, una mujer que ha renunciado a todo por Lee, y Popeye, un sádico gánster marcado por una infancia terrible. El abogado Horace Benbow lucha para que Goodwin no sea juzgado por ser quien es, sino por los actos de los que le acusan. Para ello necesita la ayuda de Temple Drake, una adolescente que siente una extraña atracción por el peligro. Pero Temple ha desaparecido.

Faulkner escribió esta obra en el año 1929, según sus propias palabras, con el objetivo de «ganar algo de dinero» en un momento en el que el crac bursátil lo sometía a importantes penurias económicas. Con vistas a agradar al gran público, se aplicó en «inventar la más horrible historia que pude imaginar». El resultado fue, al parecer, demasiado atroz para su gusto, así como también para el de su editor, que se negó a publicar la historia; cuando finalmente, en 1931, accedió a hacerlo, fue el mismo Faulkner el que sometió el texto a una importante revisión, donde intentó suavizar el horror sin alterar no obstante la esencia del relato. En cualquier caso, incluso después de esta revisión, la antipatía de Faulkner hacia la novela no disminuyó en absoluto, como ilustra el hecho anecdótico, aunque ciertamente significativo, de que fuera esta la única de sus obras que no quiso regalar a su madre. El mismo testigo que recuerda este hecho añade todavía que la madre, que leyó Santuario por su cuenta, tampoco mencionó jamás el libro ante su hijo. https://unlibroabierto.wordpress.com

000000SantuarioWilliam Faulkner tuvo largas y misteriosas relaciones con el cine. Fue un guionista magnífico, pero trabajó como tal casi siempre de manera accidental y siempre mal pagado. Participó en varios de los mejores filmes de Howard Hawks, que era un buen amigo suyo. Además de en El sueño eterno y Tener y no tener -que tienen como soporte a dos guiones perfectos-, intervino en Cruz de madera, Tierra de faraones y Today we live, entre otras películas de Hawk, que solía someter al dictamen amistoso de Faulkner todos sus guiones, y éste revisaba a vuela pluma los diálogos, especialidad en la que era un maestro.Intervino también en el guión de Slave ship de Tay Garnett. Pero hoy no se sabe cuáles fueron otros muchos trabajos, la mayor parte parciales, en los que intervino anónimamente o con seudónimo. Algunas novelas de Faulkner fueron llevadas al cine sin demasiado éxito: El ruido y la furia, El villorrio, Santuario, Réquiem por una monja, Los rateros y sobre todo este Han matado a un hombre blanco, que el novelista consideraba la mejor película de cuantas se realizaron basadas o inspiradas en obras suyas.

CONCLUSIÓN

Una obra sutil y perfecta, una de las más logradas construcciones de este siempre magnífico arquitecto de la prosa que fue Faulkner.

Leyendo en común “La llave de Sarah”

Comenzamos una nueva etapa de reuniones del grupo de lectura de la biblioteca de Vega-La Camocha con Rafa como nuevo conductor, y lo hacemos comentando la novela de Tatiana Rosnay, La llave de Sarah. Una obra fácil de leer y entender sobre la represión antisemita en Francia durante la II Guerra Mundial.

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La novela nos pareció efectista, con trucos y trampas de escritor que enganchan y que invitar a seguir leyendo, pero todas estuvimos de acuerdo en que algo en ella no encajaba.

La autora cuenta dos historias paralelas que se entrelazan, pero lo hace de manera artificial, hasta el punto de que alguna de nosotras leyó primero una de las partes, la que ocurre en el pasado, y solo después se animó con la otra. Y es que la historia de Julia no interesa. Ella es el “Pepito Grillo” que intenta remover conciencias, que se niega a que la historia se olvide, y que pretende que el resto de los personajes sientan su parte de culpa por los tremendos hechos ocurridos durante la redada del Velódromo de Invierno en el París de 1942. Esta reivindicación da valor al personaje, pero como lectoras nos preguntamos si sería más creíble si ella hubiera sido francesa, pues el hecho de ser “la americana” parece que resta fuerza a sus pretensiones.

Estuvimos de acuerdo en que las mejores páginas de la novela son las primeras. Todo lo referente a la historia de Julia y su marido, sus fiestas, sus amigos, todo esto es relleno y no interesa al lector, que está pendiente de Sarah y de todo lo ocurrido en el pasado. Es por eso que pensamos que, en cierta medida, es una novela fallida en la que la autora escogió mal las voces narrativas, y en la que los recursos que mantienen la intriga son en ocasiones demasiado evidentes.

La novela nos recordó otras historias como la del profesor de La lengua de las mariposas al que sus amigos, vecinos, e incluso sus alumnos más queridos traicionan. Y también a La verdad sobre el caso Harry Quebert, en este caso por los recursos narrativos utilizados en ambas.

Con todo, creemos que la novela tenía que ser escrita para evitar el olvido de una parte de la historia poco conocida y sobre la que muchas veces se intenta pasar de puntillas. Es una obra recomendable para gente joven, y no tan joven, que desconoce acontecimientos tan vergonzantes como los ocurridos durante la ocupación nazi en países de nuestro entorno. Porque también nosotras creemos que hay que conocer la historia para no repetirla.

La charla nos hizo reflexionar también sobre el ser humano, la insensibilidad, el egoísmo, el miedo, la supervivencia y lo inútil de la guerra.

Y no quisimos despedimos sin recomendar alguna de nuestras últimas lecturas.

Frankenstein y los límites de la ciencia

¿Hay que poner límites a la ciencia?

Esta es una de las preguntas que nos planteamos tras la lectura de Frankenstein, una novela que aunque cumpla 200 años está de plena actualidad pues toca uno de los temas mas discutidos en nuestros días: la creación de vida de forma artificial y los peligros y límites éticos y morales que ello conlleva.

El tema asusta, y asusta porque la ciencia avanza muy rápido y quizás estemos justificando el fin sin tener en cuenta los medios, o quizás sea precisamente el fin el que los justifique…

Mary Shelley tiene el atrevimiento de plantear estas cuestiones en un momento en el que la religión, tradicionalmente freno e impedimento al avance científico, sigue teniendo un peso importante frente al pensamiento crítico. Ello convierte a Frankenstein en una obra polémica y todo un revulsivo para la época. Además, se observa un paralelismo evidente entre la historia de la creación del monstruo y la historia sagrada: el creador, la criatura, la expulsión del paraíso por los actos cometidos, y la redención final ante el creador. Una historia que, por otra parte, nos trae a la memoria otras como la narrada en la película Blade Runner con sus replicantes y la novela de Rosa Montero, Lágrimas en la lluvia, ambientada en la anterior.

Por otro lado, nos preguntamos si hay autocensura en la obra. En algunos momentos la narración parece un poco naif. La autora resuelve cuestiones relacionadas con la ciencia de una forma demasiado infantil, lo que nos lleva plantearnos si lo hace porque carece de los conocimientos suficientes, o si con ello intenta sortear la censura.

Y, ¿quién es el verdadero protagonista, el creador o la criatura?

Como lectores nos sentimos más cercanos al monstruo que al científico. Empatizamos con un ser que nace puro y que sufre rechazo por lo que es, y comprendemos -o no- la razón de sus actos producto del sufrimiento que le causa el miedo y la repulsión que los demás sienten hacia él. Llega a provocarnos lástima e incluso ternura, aunque no entendamos por qué tiene que matar. Victor Frankenstein, en cambio, encarna la soberbia y el egoísmo de quien actúa con el único propósito de alcanzar la gloria sobrepasando todos los límites y poniendo en peligro a sus seres más queridos.

Muchas cosas quedan por decir de esta novela clásica pero totalmente actual. Nosotros lo hicimos mientras degustábamos unas deliciosas rosquillas caseras que nos trajo Chelo.

Así que si os apetece, nos encantaría leer vuestros comentarios.

Hasta la próxima reunión.

“Frankenstein o el moderno Prometeo”, la primera obra gótica de la historia de la literatura

El próximo jueves 15 de noviembre a las 18:00 horas, disfrutaremos de una nueva sesión del club de lectura “Con aroma a café”. Analizaremos la obra de Mary Shelley, “Frankenstein o el moderno Prometeo” y entregaremos la obra de Carme Riera, “Naturaleza casi muerta”.

¡Os esperamos!

Casona y las mentiras piadosas

¿Qué es preferible, conocer la verdad y sufrir por ella o vivir una mentira buscando la felicidad del otro? ¿Alivia esto la carga de esa dolorosa realidad en nuestras conciencias?

Este es el eje de la obra y del debate que tuvo lugar el pasado jueves en una nueva sesión del club de lectura. La obra de Alejandro Casona, apodado el solitario, nacido en Asturias en 1903 y uno de los más importantes escritores españoles el siglo XX, resultó un verdadero estímulo para la participación.

Y es que cuando la mentira se usa como justificación para tratar de endulzar una realidad diferente, las consecuencias pueden ser inesperadas. Una abuela enferma del corazón añora al nieto sinvergüenza, delincuente, miserable y el abuelo finge para ella unas cartas atribuidas al nieto: cariñosas, entusiastas, felices. La farsa arranca: un hombre y una mujer se hacen pasar por el nieto feliz y su adorable esposa, y la abuela se siente rejuvenecer. Pero aparece el verdadero nieto, traidor de melodrama, para hacer chantaje: es la misma anciana señora la que advierte lo que pasa, la que elige la realidad falsa del buen nieto ficticio y rechaza al mal nieto verdadero; ella prefiere morir en pie, como los árboles; la joven pareja comediante se casa y la fortuna se salva.

El encuentro contó con la presencia de caras nuevas, la de Covadonga por un lado y la de la monitora por otro y deciros que la sesión recibió elogios de ambos lados. También disfrutamos de la presencia de Susana a través de Skype. Esperamos vuestros comentarios que sabemos que han sido ricos y variados.

Queremos desde aquí enviarle un saludo a Anselmo, gran lector, caminante incansable y autor del blog Camìn de Niria  que nos regaló unos higos con chocolate deliciosos que endulzaron este nuevo encuentro de “Con aroma a café”.